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17/3/12

CONCURSO DE CARTAS DE AMOR

Como ya sabéis, ¡ya tenemos ganadores!

En la primera categoría la ganadora ha sido nuestra compañera de 3ºA, Eroti, con el siguiente texto:

Querido James,

te escribo esta carta para expresar mis sentimientos hacia ti. Cuando me despierto pienso en como veíamos el amanecer y te echo de menos, cuando salgo de la facultad aún sigo pensando que me recogerás con tu escarabajo y sueño contigo todas las noches.

No quiero que te pase nada y la esperanza que tengo es que cuando vuelvas de la guerra podamos hacer ese viaje a París que siempre soñamos, espero que te encuentres bien allí; ahora pienso en las cosas que no podemos hacer juntos ya que estamos separados por un mar inmenso.

Pienso en ti a cada momento y estoy haciendo planes para cuando vuelvas poder recuperar todo el tiempo perdido; iremos juntos a la playa, a volar con tu avioncito rojo...

Siempre que pasa un avión por el cielo pienso que eres tú volando sin miedo y eso es lo que quiero que hagas. Procura que no pase nada porque no quiero perderte nunca.

Tú sabes que no te olvido y que te quiero muchísimo; te escribo esta carta también para que no se te olvide que estás en mi corazón y que no podrás ir nunca de él.

En este día de S. valentín no podía olvidarme de ti y de todo lo bonito que hemos vivido juntos.

Con cariño, siempre tuya

Caroline.

En la segunda categoría, el afortunado ha sido nuestro compañero de 1º de bachillerato B, Fructuoso. El texto que presentó es el siguiente:

Suspiros de invierno

Amiga bienhechora de la infancia

pretérito fugaz, recuerdo eterno,

comienzo a desear en este invierno

el pálido licor de tu fragancia.

Añoro de tus labios la sustancia,

su tacto de pasión, su beso tierno.

Yo quiero las pavesas del infierno

que hielan mi latir con tu arrogancia.

Vayamos esta tarde por la fuente,

allá donde la brisa vuela y grita

Huyamos de los ruidos, de la gente,

y déjame probar en esta cita

el agua primorosa del torrente

que nace tras tu piel de margarita.

Os dejo un par de fotos de la entrega de premios.

PD: Que conste, Fruto, que pongo ésta en solidaridad. Así pasamos por este momento "duro" también los profes :o)


3/2/12

¡VAMOS CON ESAS CARTAS DE AMOR!

Sigo animándoos a que escribáis cartas para el concurso. Hoy, un poema de Benedetti, que bien podría ser sólo para un amig@, como vuestras cartas :o)



Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

1/2/12

CARTAS DE AMOR


Como ya sabéis, este año volvemos a proponeros el concurso de cartas de amor. Y es mi costumbre, daros alguna inspiración para hacerla.
Teniendo tan reciente a Lorca, no he podido evitar acordarme de El poeta pide a su amor que le escriba. Es este:


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.


El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.


Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.


Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

4/2/11

Os dejo otro escrito sobre cómo debe ser una carta de amor. La semana que viene ya es la selección ¡Buena suerte a tod@s l@s que os habéis animado a participar!





Sobre cartas de amor, por Mario Benedetti

Una carta de amor
no es un naipe de amor

una carta de amor tampoco es una carta
pastoral o crédito / de pago o fletamento

en cambio se asemeja a una carta de amparo
ya que si la alegría o la tristeza
se animan a escribir una carta de amor
es porque en las entrañas de la noche
se abren la euforia o la congoja
las cenizas se olvidan de su hoguera
o la culpa se asila en su pasado
una carta de amor
es por lo general un pobre afluente
de un río caudaloso
y nunca está a la altura del paisaje
ni de los ojos que miraron verdes
ni de los labios dulces
que besaron temblando o no besaron
ni del cielo que a veces se desploma
en trombas en escarnio o en granizo

una carta de amor puede enviarse
desde un altozano o desde una mazmorra
desde la exaltación o desde el duelo
pero no hay caso / siempre
será tan sólo un calco
una copia frugal del sentimiento

una carta de amor no es el amor
sino un informe de la ausencia

2/2/11

Cartas de amor

Como ya sabéis, estamos a vueltas con el concurso de cartas de amor. Ya he leído muchas de vuestras propuestas. Os dejo una carta de Benedetti, recogida en su obra Mejor es meneallo. Es muy diferente a lo que vengo leyendo y siempre me río cuando la leo, así que me decidí a compratirla con vosotr@s ¡disfrutadla!

Una carta de amor

Señorita: Usted y yo nunca fuimos presentados, pero tengo la esperanza de que me conozca de vista. Voy a darle un dato: yo soy ese tipo despeinado, de corbata moñita y saco a cuadros, que sube todos los días frente a Villa Dolores en el 141 que usted ya ha tomado en Rivera y Propios. ¿Me reconoce ahora? Como quizá se haya dado cuenta, hace cuatro años que la vengo mirando. Primero con envidia porque usted venía sentada y yo en cambio casi a upa de ese señor panzudo que sube en mi misma parada y que me va tosiendo en el pescuezo hasta Dieciocho y Yaguardón. Después con curiosidad, porque, claro, usted no es como las otras: es bastante más gorda. Y por último con creciente interés porque creo modestamente que usted puede ser mi solución y yo la suya. Paso a explicarme. Antes que nada, voy a pedirle encarecidamente que no se ofenda, porque así no vale. Voy a expresarme con franqueza y chau. Usted no necesita que le aclare que no soy lo que se dice un churro, así como yo no necesito que Ud. me diga que no es Miss Universo. Los dos sabemos lo que somos ¿verdad? ¡Fenómeno! Así quería empezar. Bueno, no se preocupe por eso. Si bien yo llevo la ventaja de que existe un refrán que dice: «El hombre es como el oso, cuanto más feo más hermoso» y usted en cambio la desventaja de otro, aún no oficializado, que inventó mi sobrino: «La mujer gorda en la boda, generalmente incomoda», fíjese sin embargo que mi cara de pollo mojado hubiera sido un fracaso en cualquier época y en cambio su rolliza manera de existir hubiera podido tener en otros tiempos un considerable prestigio. Pero hoy en día el mundo está regido por factores económicos, y la belleza también. Cualquier flaca perchenta se viste con menos plata que usted, y es ésta, créame, la razón de que los hombres las prefieran. Claro que también el cine tiene su influencia, ya que Hollywood ha gustado siempre de las flacas, pero ahora, con la pantalla ancha, quizá llegue una oportunidad para sus colegas. Si le voy a ser recontrafranco, le confesaré que a mí también me gustan más las delgaditas; tienen no sé qué cosa viboresca y fatigosa que a uno le pone de buen humor y en primavera lo hace relinchar. Pero, ya que estamos en tren de confidencias, le diré que las flacas me largan al medio, no les caigo bien ¿sabe? ¿Recuerda ésa peinada a lo Autrey Hepburn que sube en Bulevar, que los muchachos del ómnibus le dicen “Nacional” porque adelante no tiene nada? Bueno, a ésa le quise hablar a la altura de Sarandi y Zabala y allí mismo me encajó un codazo en el hígado que no lo arreglo con ningún colagogo. Yo sé que usted tiene un problema por el estilo: es evidente que le gustan los morochos de ojos verdes. Digo que es evidente, porque he observado con cierto detenimiento las babosas miradas de ternero mamón que usted le consagra a cierto individuo con esas características que sube frente al David. Ahora bien, él no le habrá dado ningún codazo pero yo tengo registrado que la única vez que se dio cuenta de que usted le consagraba su respetable interés, el tipo se encogió de hombros e hizo con las manos el clásico gesto de ula Marula. De modo que su situación y la mía son casi gemelas. Dicen que el que la sigue la consigue, pero usted y yo la hemos seguido y no la hemos conseguido. Así que he llegado a la conclusión de que quizá usted me convenga y viceversa. ¿No le tiene miedo a una vejez solitaria? ¿No siente pánico cuando se imagina con treinta años más de gobiernos batllistas, mirándose al espejo y reconociendo sus mismas voluminosas formas de ahora, pero mucho más fofas y esponjosas, con arruguitas aquí y allá, y acaso algún lobanillo estratégico? ¿No sería mejor que para esa época estuviéramos uno junto al otro, leyéndonos los avisos económicos o jugando a la escoba del quince? Yo creo sinceramente que a usted le conviene aprovechar su juventud, de la cual está jugando ahora el último alargue. No le ofrezco pasión, pero le prometo llevarla una vez por semana al cine de barrio para que usted no descuide esa zona de su psiquis. No le ofrezco una holgada posición económica, pero mis medios no son tan reducidos como para no permitirnos interesantes domingos en la playa o en el Parque Rodó. No le ofrezco una vasta cultura pero sí una atenta lectura de Selecciones, que hoy en día sustituye a aquélla con apreciable ventaja. Poseo además especiales conocimientos en filatelia (que es mi hobby) y en el caso de que a usted le interese este rubro, le prometo que tendremos al respecto amenísimas conversaciones. ¿Y usted qué me ofrece, además de sus kilos, que estimo en lo que valen? Me gustaría tanto saber algo de su vida interior, de sus aspiraciones. He observado que le gusta leer los suplementos femeninos, de modo que en el aspecto de su inquietud espiritual, estoy tranquilo. Pero, ¿qué más? ¿Juega a la quiniela, le agrada la fainá, le gusta Olinda Bozán? No sé por qué, pero tengo la impresión de que vamos a congeniar admirablemente. Esta carta se la dejo al guarda para que se la entregue. Si su respuesta es afirmativa, traiga puestos mañana esos clips con frutillas que le quedan tan monos. Mientras tanto, besa sus guantes su respetuoso admirador.